
Finalmente, para felicidad de todos, Flor y Alex consolidaron su amor ante Dios.
El día más frío de todo noviembre, ventoso y con muchas nubes... salvo en la hora y media que estuvimos reunidos en el jardín la capilla de Santa María de La Lucila, que las nubes se abrieron y salió el sol. Un regalo para los novios... El cura terminó de dar la bendición y a los pocos minutos se puso gris el cielo, para luego comenzar a gotear.
De ahí partimos a Terrazas, para comer sin parar, saltar y bailar descontroladamente. Todo salió bárbaro!
Un par de recuerdos: el baño de siga la vaca, el ramo (nos lo perdimos!!!), las primas (qué idolas esas chicas!!), belu en las alturas...
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